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Cachito de Luz Equina

Constelaciones con caballos

Una experiencia de presencia, escucha y observación en contacto con el caballo.

El caballo como compañero de experiencia

El caballo puede ofrecernos una forma diferente de entrar en contacto con lo que está ocurriendo en nosotros.

Su sensibilidad a nuestra presencia, nuestros movimientos, nuestra actitud y la distancia que establecemos permite observar aspectos que no siempre pasan por las palabras.

La propuesta no consiste en utilizar al animal como una herramienta. Consiste en encontrarnos con él desde el respeto, la escucha y el cuidado, permitiendo que la experiencia nos ayude a observarnos de otra manera.

Ana Laura de cuerpo entero con la frente apoyada en la del caballo y la mano sobre su hocico

Una curiosidad sobre los caballos

Los seres humanos no siempre somos conscientes de todo lo que comunicamos a través de nuestro cuerpo: nuestra postura, nuestra mirada, nuestra respiración, nuestros movimientos o incluso la forma en la que ocupamos el espacio.

Los caballos, en cambio, están profundamente conectados con este lenguaje corporal. Son especialmente sensibles a las señales no verbales y a los cambios más sutiles que perciben en nuestro comportamiento.

Por eso, para encontrarnos verdaderamente con un caballo, no basta con hablarle. Necesitamos aprender a estar presentes de otra manera.

Quizás se trate de ser un poco menos mentales y un poco más conscientes del cuerpo.

Los caballos nos invitan a entrar en lo que podríamos llamar “tiempo animal”: un tiempo más pausado, presente y atento, en el que no necesitamos anticiparnos ni forzar nada.

Y es precisamente ahí donde puede comenzar una comunicación diferente: cuando dejamos de intentar controlar el encuentro y empezamos a escuchar lo que sucede en nuestro cuerpo.

Me presento

Soy Ana Laura.

Consteladora familiar y sistémica, facilitadora de asistencia con caballos y mujer en continuo proceso de aprendizaje. He guiado a muchas personas en su proceso interior.
Los caballos también forman parte de mi camino.
Los animales siempre han ocupado un lugar especial en mi vida.
Y mi vínculo con los caballos tiene algo particularmente profundo.

Son animales extraordinariamente sensibles. Se trata de encontrarnos con ellos desde la presencia y permitir que esa experiencia nos ayude a observarnos de otra manera.
Porque a veces el cuerpo sabe algo que nuestra mente todavía no ha podido comprender.
Con ellos he descubierto otra manera de escuchar, una escucha que no siempre pasa por las palabras.

Por eso, dentro de mi trabajo, también existe el acompañamiento asistido con caballos.
Quiero que encuentres conmigo un espacio donde puedas sentirte:

seguro/a para mirar,
libre para sentir,
acompañado/a para comprender,
y responsable de elegir tu propio camino.

Trabajo desde la profundidad, pero también desde la humanidad.
Desde la verdad, pero sin juicio.
Desde el amor y el respeto.
Desde la comprensión, pero sin quitarte responsabilidad.

Porque acompañar a una persona no significa caminar por ella.
Significa estar presente mientras encuentra su propio lugar.

Quiero ofrecerte un cachito de luz para que puedas empezar a iluminar tu interior, con todo mi amor y respeto.

Ana Laura sonriendo, abrazada a la cabeza de un caballo castaño con una mancha blanca en la frente

La experiencia

Qué puedes esperar

Una sesión tranquila, sin prisa, en la que observamos cómo te relacionas con el caballo y qué te despierta ese encuentro. Cuéntame si es tu primera vez y te explico cómo será todo antes de empezar.

Bienestar y respeto por el animal

El caballo participa desde el cuidado y el respeto por sus señales y límites. La seguridad de las personas y el bienestar del animal forman parte de la experiencia.

A veces podemos comprender algo de nosotros mismos cuando dejamos de intentar explicarlo todo y empezamos a observar.

¿Quieres conocer la experiencia?

Puedo explicarte cómo es una sesión y qué puedes esperar.

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